jueves, 30 de diciembre de 2010

Editorial: Melancolía



Inicia el año y Contrafirma® continúa bregando en el ámbito de la cultura y las ideas. En enero nos convoca la melancolía e invitamos a nuestros amables lectores para acompañarnos en un recorrido con múltiples bifurcaciones y periplos en torno a esta temática, -tal estilo es ya característico de nuestras ediciones. A contrapelo de lo habitual hemos preferido tratar sobre la melancolía al inicio y no al final del calendario porque tal vez ahora corramos menos riesgo de quedar entrampados en ella que si lo hiciéramos a la inversa (¿o no?). 

En el ámbito médico la palabra “melancolía” resulta anacrónico para referirse a los estados de salud del individuo, particularmente a la casi transparente “salud mental”, sí en cambio, suele hablarse de “depresión”; en portada presentamos un artículo avocado a polemizar ésta cuestión, tema que continua Carmen Tinajero. Alberto Sladogna, desde la teoría psicoanalítica, discurre con una mirada clínica distinta apropósito de la articulación afortunada que un paciente suyo le regaló: soy un melalcohólico -le dijo. Tratando sobre la ingesta de alcohol y la melancolía nos escribe sus puntos de vista sobre la dinámica del placer en torno al cuerpo y a sus agujeros.  Por otro costado de la cuestión, en el terreno del arte, melancolía sigue siendo tan actual como cuando inspiró a una generación de poetas (los románticos) cuyas vidas fueron trastocadas muchas veces por la desdicha y, de allí, florecieron sus obras nutriéndose del negro sol de la melancolía; dedicamos a ello un espacio al célebre soneto de Nerval. 

Característico de la melancolía es la ausencia del objeto al cual se refiere, como en aquella canción de J. M. Serrat “No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí. Perdóname si…” En esta vertiente del tema se hallan nuestros colaboradores Eduardo Vargas, tratando la nostalgia como trampa y proponiendo salidas, Ana Lilia Herrera haciendo una acérrima crítica a la actitud misógina de cierto panfleto que circula en internet, y Miguel Escalante quien nos ayuda a comprender con el análisis de una película de antaño, las fallas de la educación llamada “tradicional” y las innovaciones que exigen los tiempos actuales para dar respuesta a dicha falla. Vemos en la riqueza de estas producciones textuales y aquellas no mencionadas aquí, pero presentes en la actual edición, que la ausencia de objeto estimula búsquedas e incentiva creaciones tendientes a llenar (sin lograrlo por supuesto) el vacío, el agujero de nuestros anhelos, en este sentido, la falta de completud signada con el matiz de la melancolía, no siempre es una peste a eliminar o un mal, sino, al contrario, motor fértil.

Por último, como fe de errata hacemos público un equívoco aparecido en la editorial Contrafirma® de Diciembre: allí se alude a una “reflexión sobre el tema de la traducción” escrita por Pablo Herrera que no apareció entonces pero lo hace ahora.

A todos nuestros lectores y colaboradores, les auguramos un muy provechoso año y les deseamos la mejor de las fortunas, al mismo tiempo agradecemos con afecto su gentil compañía en este camino de letras e imágenes llamado Contrafirma®.

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