jueves, 30 de diciembre de 2010

Melancolía




La melancolía como todas las palabras tiene su historia y no podemos atropellarla pensando que es sinónimo de la depresión tan traída y llevada por los psiquiatras y los laboratorios como “la enfermedad” de la era moderna.

Según Aristófanes (444-385 a.C) fue a fines del siglo V cuando la palabra melancolía que era de uso coloquial fue tomada por los médicos atribuyéndole el significado de estar loco. Los Hipocráticos usan el término melancolía para significar un ataque de locura y la incluyen en la teoría de los humores diciendo que las personas que tienen permanentemente más bilis negra que los demás son propensas a enfermedades relacionadas con la locura y adoptan ciertas formas de ser.

En el Siglo IV Aristóteles (384-322 a.C.) en sus escritos sobre la Ética atribuía al melancólico una naturaleza violenta e impulsiva y así la palabra adquirió un sentido doble. El problema XXX escrito por Aristóteles constituye un pilar para la noción que tenemos hoy de nuestra melancolía occidental formada a partir de tres tradiciones:

La primera fuente es el nacimiento de la melancolía como enfermedad con Hipócrates (460-370 a.C). “Si la tristeza y el llanto dura largo tiempo, tal estado es melancólico” (aforismo 23 del Libro VI de los aforismos de Hipócrates). Entendiéndose que tal estado deriva del humor bilis negra, por lo que emergiendo de la naturaleza del cuerpo es no obstante una enfermedad del alma. La segunda fuente es el texto mismo del problema XXX que inicia con la pregunta ¿por qué razón todos aquellos que han sido hombres de excepción, bien en lo que respecta a la Filosofía o bien a la ciencia del Estado, la poesía o las artes resultan ser claramente melancólicos? Y termina con la afirmación: todos los melancólicos son seres excepcionales y no por enfermedad si no por naturaleza.

Aristóteles un siglo después de Hipócrates afirma que la fuerza de la bilis negra es inconstante porque es a un tiempo demasiado fría y demasiado caliente. El frío y el calor modelan el carácter que se ve influido también por factores externos. Y la tercera fuente está en un documento que data de la segunda mitad del Siglo I a.C. llamado Cartas del pseudohipócrates donde se relata la historia de Demócrito que se ríe de todo y se aparta de la sociedad y el problema estriba en distinguir al sabio del loco pues ocurre que ambos tienen el mismo comportamiento.

Todos estos temas constituyen en su entrecruzamiento un discurso médico filosófico en torno a la melancolía porque ésta implica la relación del alma con el cuerpo y la relación del individuo con el otro, con la sociedad.

El Renacimiento usó la palabra principalmente en dos sentidos como nombre de una enfermedad y de un temperamento, pero la base de todos estos significados  diferentes fue la bilis negra.
El problema XXX conecta al genio y la inspiración con la melancolía, lo negro de la naturaleza humana lleva la simiente pero los efectos de una naturaleza melancólica difieren como el vino según las personas. Todos los melancólicos son excepcionales y a la vez tienen propensión a una particular serie de enfermedades.

¿Y cuáles son las causas externas de la melancolía? En el siglo XIX un escritor que más tarde se mató en la calle de la vieja linterna en París junto al Sena, nos da luz al elaborar una imagen de la locura como algo externo que actúa sobre el yo, se trata de Gérard de Nerval cuya poesía da cuenta del daño subjetivo causado por la pérdida del objeto amado. 

Yo soy el tenebroso, el viudo inconsolado
Príncipe de Aquitinia de la torre abolida
mi sol estrella ha muerto, mi laud constelado
sostiene el negro sol de la melancolía

Escribe Nerval por su Aurelia muerta dejándose arrastrar por la sombra de los rayos de un sol negro que lo envuelve y lo lleva a preguntarse si la existencia misma no será un pecado.


Carmen Tinajero, psicoanalista, miembro de la elp

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