domingo, 1 de mayo de 2011

El cambio desde las formas


Es la arquitectura uno de los espacios que de manera críptica, pero una vez revelada, clarísima, se crean escenarios para advertir el choque filosófico del pase de una época a otra. Sus curvas, muros, ornamentos o inexistencia de éstos, reflejan el pensamiento de un período. El fordismo participó de manera directa en los cambios que impulsaron el desarrollo filosófico del siglo XX. En el ámbito de los espacios, y lo que en ellos se puede diseñar, la posición moderno y pos tuvo que luchar frontalmente con la vieja escuela. Ver enclavado el edificio Flatiron entre la 5ta. Avenida y Broadway con su estilo del siglo XIX, tratándose de identificar entre marcas y luces del s. XX, símbolo de una época, indica el sincretismo que desde la arquitectura plantea lo posmoderno. Edificio ornamental (racionalista), el Flatiron convive en una zona donde el cristal y el acero pretenden ganar terreno por una tendencia que apuesta a lo práctico, tendencia que entra en la frase La forma sigue a la función. Este lema de la filosofía proyectual del arquitecto Henry Sullivan (estandarte de la Escuela de Chicago), intenta postrar cualquier esfuerzo estético a favor de la función final, la forma de un objeto depende del propósito. Esta premisa es incuestionable desde el discurso fordista, nadie, pues, diseñaría algo que fuera más estético que funcional, nadie desde el marco capitalista, resultado de ver al diseño como aliado directo del sistema de producción. Sin discutir si lo es o no, aunque parece evidente la respuesta, el diseño bi o tridimensional debe recorrer nuevos caminos sin separarse de su razón de ser. La lucha estética entre la arquitectura racionalista, dada a los remates góticos o barrocos, y la arquitectura funcionalista, concentrada por el contrario en resolver problemas, arroja como resultado el cuestionar la palabra propósito. Si el propósito es lo que se tienen que tomar en cuenta al momento de conceptualizar la forma, debemos intentar definir qué propósitos y para quién. El posmodernismo arquitectónico abreva del mismo arroyo que la filosofía posmoderna, por lo que no difiere mucho. La llegada del fordismo catapultó la idea de una estética supeditada a la función (¡Cualquier color siempre y cuando sea negro!, sentenció Henry Ford, para vender a bajo precio el mítico Modelo T), el ingeniero sustituyó al obrero manual, proyectar para un propósito era la norma, el ingeniero que proyectaba no siendo ni consumidor ni obrero, era el enclave entre el capitalista que paga y el consumidor final. No son los que producen quienes determinan el propósito y el aspecto de un producto, sino quenes ganan con él, nos recuerda el diseñador Otl Aicher, visto así, el propósito es fácilmente desdoblado, puesto sobre la mesa y desenmáscarado.

Sin abandonar la premisa, cuestionar la estética como esclava de la función es parte de esta cruzada pos que insiste en derrumbar las ideas modernistas. Llevada a la praxis la idea de proyectar, una postura de pragmatismo estético, hace definir al teórico de la arquitectura y diseñador Charles Édouard Jeanneret-Gris, Le Corbusier, a la vivienda como La machine à habiter (la máquina para habitar). Este concepto, heredado de la frase de Sullivan, inscribe al hombre en el discurso mecanicista de producción en serie, cambio ontológico que coloca al ser humano en una práctica línea de montaje capitalista, viéndolo como un mero ser biológico, que, cubriendo sus necesidades básicas, puede abandonarse al hedonismo que la compra proporciona. 

Ver lo posmoderno como un vulgar todo vale es una desacreditación barata, cuestionar los fundamentos abre caminos y vías discursivas, no ofrece soluciones inmediatas y respuestas fáciles carentes de polémica, pero intenta contrarestar los atolladeros de su corriente antecesora: el modernismo se fue metiendo de a poco en un callejón sin salida que imposibilitaba un más allá. Desde la estética, y en particular desde la arquitectura, podemos realizar la analogía entre lo moderno y lo posmoderno, y al igual que el Flatiron se abre paso con su proa hacia Times Quare, así el enfrentamiento ideológico trata de abrirse paso para propiciar el desarrollo. 



Alejandro Ahumada, Diseñador y Psicólogo

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